lunes 18 de agosto de 2008
lunes 15 de octubre de 2007
Seguimos vivos/ no te olvidamos perro-flauta erasmeríl
Un año más en el hostal, me alegro de volver a estar aquí. Necesitaba volver a sentir a esta gente.
El tiempo pasa y todo sigue como el primer día. Solo que ahora ya no vivo de noche jeje se acabó ser un búho.
Empiezo este año un poco más animado, ya sabe mi gente el porqué. Espero que los tiempos pasados queden ahí, donde deben estar...
Vamos a poner como primera entrada de este nuevo curso una dedicatoria a un ser humano que ahora mismo se encuentra lejos del hostal. Hablo de Will obviamente.
Pues nah joer que se nota tu ausencia y todos te imaginamos por bruselas paseando con tu armónica y tu botella de cerveza cual perro-flauta por la plaza de cervantes. Recordemos algunos de sus mejores momentos.


Un abrazo y vuelve pronto.
El tiempo pasa y todo sigue como el primer día. Solo que ahora ya no vivo de noche jeje se acabó ser un búho.
Empiezo este año un poco más animado, ya sabe mi gente el porqué. Espero que los tiempos pasados queden ahí, donde deben estar...
Vamos a poner como primera entrada de este nuevo curso una dedicatoria a un ser humano que ahora mismo se encuentra lejos del hostal. Hablo de Will obviamente.
Pues nah joer que se nota tu ausencia y todos te imaginamos por bruselas paseando con tu armónica y tu botella de cerveza cual perro-flauta por la plaza de cervantes. Recordemos algunos de sus mejores momentos.

Un abrazo y vuelve pronto.
jueves 16 de agosto de 2007
Vuelvo ileso
Un verano después:
Seguimos vivos, el sol sigue calentándonos todos los días aunque no lo haga con la misma intensidad que en Creta. Se echan en falta los 35º a las 8 de la mañana, el increíble paisaje natural, la exquisita comida...
Todo allí era perfecto, volveré algún día y puede que sea pronto.
No hay mucho que contar, dejo un par de fotos de Creta para vosotros valoreis como os plazca.
La playa de palmeras.
Subiendo el río. anita rebe e itzi.
jueves 21 de junio de 2007
Tampoco tiene título...
Cuando era niño me gustaba dibujar. Vivía en un piso en Sanjurjo Badía, un humilde pero acogedor piso. Éste tenía un patio de luces por el cual se filtraba la luz hacia las habitaciones interiores. Podía jugar en él pues mi madre se encargaba de mantenerlo impoluto. No pasaba muchas horas allí fuera pero con lo que realmente disfrutaba de ese patio, era cuando dibujaba.
Todos los años en el colegio había un concurso de pintura con tizas, yo era realmente malo, nunca gané nada. En realidad perdí autoestima al ver que nunca sería un gran dibujante ni un gran pintor. Ese fue probablemente el momento en el que me di cuenta de que la vida no era ganar ni perder, sino realizarse. Lo bueno de aquel concurso era que siempre sobraban tizas y cuando llegaba a casa con una lata llena de las que había quedado sin usar, salía al patio y pintaba en él.
Un día por estas fechas, me desperecé y como eran mañanas de junio, en las que en la tele repiten por enésima vez Dragon Ball, oliver y benji o punky bruster, tomé mi lata llena de tizas y salí al patio. Tenía por aquellos tiempos un viejo cromo de songoku tirado por la habitación así que lo copie lo mejor que supe en el suelo de mi patio de luces. El resultado me sorprendió a mi mismo, me había quedado bien, mejor que bien, me había quedado genial!!! Cuanto me había costado que me quedase tan bien... muchos super marios de cara deforme, mortadelos tuertos y vikingos amorfos. Ahora, podía estar realmente contento con lo que había hecho. Había pintado el dibujo de manera que lo pudiese ver desde la ventana de mi habitación y todas las mañanas al despertarme, me asomaba y me enorgullecía de mi dibujo. Pasó el día y al anochecer estaba el dibujo un tanto borroso y mucho me costó al día siguiente convencer a mi madre de que no baldease el patio, así que inmediatamente después de comer salí de nuevo con mi lata de tizas y volví a trazar las zonas que se estaban borrando. Estaba tan orgulloso de mi dibujo...
Pasó el fin de semana y me olvidaba de mi obra maestra pero no olvidaba asomarme todas las mañanas a la ventana y volver a ilusionarme.
Me despertó una mañana el batir de las gotas contra el cristal, separé las cortinas y vi mi dibujo. Ya no podía distinguir con claridad el pelo de la cara, ni las manos de la ropa. Que disgusto. La lluvia arrastraba la tiza por la diminuta reja del desagüe, se llevaba a la vez mi ilusión, mi esfuerzo, mi único dibujo digno. Los días siguientes continué saliendo al patio, intentaba dibujarlo de nuevo pero no era capaz, no salía bien, no pude hacer que quedase como el viejo. Así que me rendí, dejé caer mi caja de tizas al suelo del patio y esa misma noche volvió a llover.
Es triste ver como tanto esfuerzo se va derrepente sin que puedas hacer nada para evitarlo. En ocasiones tenemos que conformarnos con saber que podíamos hacer y que hicimos. Asumir que todo es efímero.
Me levanté al día siguiente pero no descorrí las cortinas, se podía sentir como el sol abrasaba a la gente en la calle, se notaba el bochorno. Me fuí a desayunar y al terminar salí a vaciar los papeles de las magdalenas a la basura, que estaba al lado de la puerta que daba al patio de luces.
Levanté la cabeza para ver el patio y esbocé una sonrisa. La tiza, al ser el desagüe incapaz de vaciar todo el agua, se había quedado posada, como se pueden quedar en el fondo de la taza los restos del café o del té. Había dejado un mosaico de colores en el patio, verdes, azules, amarillos y vivos rojos, todos mezclados, haciendo incomprensibles pero hermosas formas en el suelo. Lavé mi taza y después de vestirme me fuí a jugar con mis amigos con una sonrisa mayor que la que nunca tuve. Ya no tendría que preocuparme de mi dibujo, tenía uno mucho mejor...
Las cosas vienen y van, a veces pones toda tu voluntad en algo que es imposible y otras, sin intentarlo, obtienes lo que llevabas tiempo buscando.
No os desanimeis nunca, ya aparecerá lo que buscais. Un abrazo a todos.
Todos los años en el colegio había un concurso de pintura con tizas, yo era realmente malo, nunca gané nada. En realidad perdí autoestima al ver que nunca sería un gran dibujante ni un gran pintor. Ese fue probablemente el momento en el que me di cuenta de que la vida no era ganar ni perder, sino realizarse. Lo bueno de aquel concurso era que siempre sobraban tizas y cuando llegaba a casa con una lata llena de las que había quedado sin usar, salía al patio y pintaba en él.
Un día por estas fechas, me desperecé y como eran mañanas de junio, en las que en la tele repiten por enésima vez Dragon Ball, oliver y benji o punky bruster, tomé mi lata llena de tizas y salí al patio. Tenía por aquellos tiempos un viejo cromo de songoku tirado por la habitación así que lo copie lo mejor que supe en el suelo de mi patio de luces. El resultado me sorprendió a mi mismo, me había quedado bien, mejor que bien, me había quedado genial!!! Cuanto me había costado que me quedase tan bien... muchos super marios de cara deforme, mortadelos tuertos y vikingos amorfos. Ahora, podía estar realmente contento con lo que había hecho. Había pintado el dibujo de manera que lo pudiese ver desde la ventana de mi habitación y todas las mañanas al despertarme, me asomaba y me enorgullecía de mi dibujo. Pasó el día y al anochecer estaba el dibujo un tanto borroso y mucho me costó al día siguiente convencer a mi madre de que no baldease el patio, así que inmediatamente después de comer salí de nuevo con mi lata de tizas y volví a trazar las zonas que se estaban borrando. Estaba tan orgulloso de mi dibujo...
Pasó el fin de semana y me olvidaba de mi obra maestra pero no olvidaba asomarme todas las mañanas a la ventana y volver a ilusionarme.
Me despertó una mañana el batir de las gotas contra el cristal, separé las cortinas y vi mi dibujo. Ya no podía distinguir con claridad el pelo de la cara, ni las manos de la ropa. Que disgusto. La lluvia arrastraba la tiza por la diminuta reja del desagüe, se llevaba a la vez mi ilusión, mi esfuerzo, mi único dibujo digno. Los días siguientes continué saliendo al patio, intentaba dibujarlo de nuevo pero no era capaz, no salía bien, no pude hacer que quedase como el viejo. Así que me rendí, dejé caer mi caja de tizas al suelo del patio y esa misma noche volvió a llover.
Es triste ver como tanto esfuerzo se va derrepente sin que puedas hacer nada para evitarlo. En ocasiones tenemos que conformarnos con saber que podíamos hacer y que hicimos. Asumir que todo es efímero.
Me levanté al día siguiente pero no descorrí las cortinas, se podía sentir como el sol abrasaba a la gente en la calle, se notaba el bochorno. Me fuí a desayunar y al terminar salí a vaciar los papeles de las magdalenas a la basura, que estaba al lado de la puerta que daba al patio de luces.
Levanté la cabeza para ver el patio y esbocé una sonrisa. La tiza, al ser el desagüe incapaz de vaciar todo el agua, se había quedado posada, como se pueden quedar en el fondo de la taza los restos del café o del té. Había dejado un mosaico de colores en el patio, verdes, azules, amarillos y vivos rojos, todos mezclados, haciendo incomprensibles pero hermosas formas en el suelo. Lavé mi taza y después de vestirme me fuí a jugar con mis amigos con una sonrisa mayor que la que nunca tuve. Ya no tendría que preocuparme de mi dibujo, tenía uno mucho mejor...
Las cosas vienen y van, a veces pones toda tu voluntad en algo que es imposible y otras, sin intentarlo, obtienes lo que llevabas tiempo buscando.
No os desanimeis nunca, ya aparecerá lo que buscais. Un abrazo a todos.
domingo 10 de junio de 2007
Yo que soy

Yo que soy; un año más viejo, yo que tengo edad de perecer, fijo horas, rompo vasos, bebo poniendo en cuenca las manos.
Yo que soy; aires de grandeza, botavara de este barco de papel, firme en mi puesto, ni un paso atrás o me mataré.
Yo que soy muñeca de Matryoshka, manada del bosque que aúlla con su jauría y lo que no digo pues sería grosería.
Yo que soy; formas de vivir, géminis, ultimátum a la parca, si no cortas tu el hilo otro por ti lo hará.
Yo que soy; desertor en la batalla, edad antigua, siglo veintiséis, pila gastada, "Challenger" senda abandonada.
Yo que soy; sinceridad, botella de ginebra, niño amurallado, anciano a cubierto, hombre atrincherado.
Yo que soy, ¿Que seré? ¿Que he sido? ¿Que es lo que soy? ¿Será? ¿Podría ser? Seamos pues...
miércoles 6 de junio de 2007
Desde la ventana...
Ya ha anochecido pero no hace frío. Tratamos de encontrar y al fin, hemos encontrado. Últimamente estoy mejor, mejor de todo, más contento y esas cosas. Para expresarlo de algún modo, vuelvo a sonreír.
Paso las noches con Dani, en el tejado. Hablando, viendo monólogos, resolviendo interrogantes universales, descubriendo nuevos animales nocturnos, formulando extrañas teorías sobre la rotación de la tierra y buscando estrellas que han decidido huir, como nosotros huimos hace algunos meses. Para bien o para mal ya estamos de vuelta...
Podemos ver todo Santiago desde aquí arriba pero la Catedral rasga el horizonte con una habilidad que solo ella tiene. Desde las alturas seguimos soñando con nuevas canciones, nuevos retos y grandes personas aún por conocer, queremos más, mucho más y nos da la sensación de que la vida no nos va a dar un minuto adicional por cada uno que hemos desaprovechado.
El sol aparece, asusta a la luna y llama a las golondrinas que vuelan a socorrerlo sobre nuestras cabezas. Amenece y nosotros seguimos sin poder dormir, estoy falto de ideas pero no hace falta decir mucho, si subes aquí, todo te viene solo. Si algún día pasais por aquí y observais un par de sombras en los tejados, quizás no sean gatos, llamadlas por sus nombres y subid a hacernos una visita. Probablemente no queráis bajar nunca más.
Hasta otra.
HOY, PUEDE SER UN GRAN DÍA...
domingo 3 de junio de 2007
Más noches en vela...
No se de que hablar pero se que lo necesito. También hacía bastante que no escribía por lo tanto me veía en la situación de escribir para que esto no se quedase obsoleto.
Me cuesta dormir más que nunca. Con dolor de espalda, pesadillas, ideas absurdas y mil cosas más en las que pensar.
Pensando y pensando (en ocasiones lo consigo...) me he dado cuenta de la cantidad de cosas que nunca pude hacer. Nunca pude completar un crucigrama, nunca pude dormir cuando debía, nunca pude aprender a ser un caballero ni comprarme un bombín, nunca pude tener un perro-lobo, no tuve oportunidad de ir a una ópera, no he tenido ocasión de pedir perdón a la gente a la que le fallé, nunca pude dejar de decir lo que pensaba, no he podido evitar esto...
Por suerte la mayoría de estas tonterías aún puedo hacerlas pero muchas otras, quizás no mentadas estén fuera de alcance.
Esta es la imagen del odio que a veces se apodera del ser humano, va devorando mi cuerpo poco a poco y pronto me matará. El temor y la furia hacen que crezca más deprisa y dentro de no mucho acabará con lo poco que queda de mi...

En estos tiempos, en los que una sonrisa es más cara y triste que cualquier pena. Es ahora cuando el valiente tiene una amable sonrisa con la que obsequiar a aquel que más la necesita.
----------------------------------------------X------------------------------------------------
"Mirando en la lejania,pica en mano,las trincheras holandesas,rodeado por mis hermanos españoles,no me queda más consuelo que saber que pronto, el redoblar de los tambores y la humareda de los arcabuces nos conducirán a la gloria, o pondrán fin a este infierno"
Me cuesta dormir más que nunca. Con dolor de espalda, pesadillas, ideas absurdas y mil cosas más en las que pensar.
Pensando y pensando (en ocasiones lo consigo...) me he dado cuenta de la cantidad de cosas que nunca pude hacer. Nunca pude completar un crucigrama, nunca pude dormir cuando debía, nunca pude aprender a ser un caballero ni comprarme un bombín, nunca pude tener un perro-lobo, no tuve oportunidad de ir a una ópera, no he tenido ocasión de pedir perdón a la gente a la que le fallé, nunca pude dejar de decir lo que pensaba, no he podido evitar esto...
Por suerte la mayoría de estas tonterías aún puedo hacerlas pero muchas otras, quizás no mentadas estén fuera de alcance.
Esta es la imagen del odio que a veces se apodera del ser humano, va devorando mi cuerpo poco a poco y pronto me matará. El temor y la furia hacen que crezca más deprisa y dentro de no mucho acabará con lo poco que queda de mi...

En estos tiempos, en los que una sonrisa es más cara y triste que cualquier pena. Es ahora cuando el valiente tiene una amable sonrisa con la que obsequiar a aquel que más la necesita.
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"Mirando en la lejania,pica en mano,las trincheras holandesas,rodeado por mis hermanos españoles,no me queda más consuelo que saber que pronto, el redoblar de los tambores y la humareda de los arcabuces nos conducirán a la gloria, o pondrán fin a este infierno"
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